Pellas, toros, piras, novillos, fumarse una clase... Un derroche de riqueza de vocabulario para faltar a clase y un curioso contrasentido que esboza el problema del absentismo escolar. Faltar a clase de forma injustificada puede entenderse como una gamberrada propia de los adolescentes pero también como un delito en el que incurren sus padres, en los casos más extremos, al protagonizar una dejación de los deberes que conlleva la patria potestad de sus hijos. De los 6 a los 16 años la escolarización es obligatoria y el abandono prematuro de las clases o las faltas reiteradas, más del 20% de las horas lectivas, ponen en marcha una serie de mecanismos que pueden terminar en la Fiscalía. De los 77 casos que tramitó la Comisión Provincial de Absentismo Escolar en el curso 2007-2008, el 6% acabaron en los juzgados. Estudiante de Secundaria, en mayor medida de Segundo curso, es el perfil del absentista que, en muchos casos, tiene antecedentes de este tipo en sus hermanos mayores. Sin distinción de sexo, lugar de residencia ni país de origen, el alumno que falta a clase de forma asidua es permanentemente 'vigilado' por la Comisión Provincial de Absentismo, que se puso en marcha en 1998 y que tras concluir su primera etapa ha prorrogado su funcionamiento. Amancio García preside este heterogéneo y completo grupo de estudio y acción que el viernes 24 de octubre celebró ya su primera reunión del curso.
La comisión cuenta con un jefe de área de programas, representantes de los servicios sociales de protección a la infancia, del Ayuntamiento y de la Diputación además de orientadores educativos, trabajadores sociales, inspectores de educación y asesores. Todos ellos estudian sobre la mesa los casos que, a su vez, remiten los propios centros escolares que son quienes primero detectan y actúan en los casos de falta habitual a clase de los escolares.
El Plan Provincial elaborado para atajar el problema del absentismo tiene entre sus objetivos el control efectivo de la asistencia de los menores a los colegios, el seguimiento de los alumnos en 'riesgo' de faltar a clase, la prevención con programas de integración en los centros, la actuación en el entorno familiar, la coordinación de todas estas acciones, la elaboración de una memoria anual, la intercomunicación entre instituciones y la supervisión de los centros. Amancio García considera que los resultados están siendo óptimos por la implicación de todos los integrantes de la comisión y, especialmente, por la labor de los propios centros educativos.
Para que un escolar entre en la lista de absentistas debe faltar al menos al 20% de las clases sin justificación. Los profesores, jefes de estudios y tutores son los primeros que detectan este problema y evalúan la situación del alumno. Para evitar llegar a este primer paso se han puesto en marcha medidas preventivas como el plan de acogida de los centros.
En el caso de que se repitan las faltas al colegio, desde el propio centro se celebra un primer contacto con las familias. Del 1 al 5 de cada mes el equipo directivo y el orientador remiten la relación de alumnos absentistas a la Dirección Provincial de Educación con una ficha personalizada de control. Con esta documentación, se analiza cada caso con técnicos e inspectores, se abre un expediente con una ficha de seguimiento y se entrega a la Comisión Provincial. La última semana de cada mes se reúne este órgano para abordar cada caso con multitud de informes de todas las instituciones implicadas tanto del propio alumno como de su entorno familiar. "Cuando hablamos de un alumno manejamos una cantidad de información extraordinaria gracias a la implicación de todas las partes", indica Amancio García, quien añade que contar con informes tan pormenorizados les ayuda a buscar la mejor solución para cada caso.
Entre las diversas medidas que se adoptan está el lógico seguimiento de cada caso, el contacto con las familias, las visitas domiciliarias, ya que en algunas ocasiones los padres no atienden los requerimientos de los colegios, el envío de una carta desde la propia Dirección Provincial de Educación a modo de advertencia, las misivas desde el Ayuntamiento, que en algunos casos otorga ayudas condicionadas a las personas implicadas en estos casos, las citaciones de otras instituciones, la mediación de asociaciones y, por último, la elaboración de un informe que se remite a Fiscalía. La colaboración de la Policía Local, la Nacional y la Guardia Civil, ejerciendo con su vigilancia en los centros una labor disuasoria, es también importante para el control de esta situación. Con el objetivo de seguir mejorando la coordinación y comunicación con las diferentes instituciones, el pasado día 5 de noviembre se celebró una reunión con Fiscalía en la que participó la fiscal jefe, Rita Berdonces, y el fiscal de menores. El intercambio de información sirvió para conocer mejor las intervenciones que se llevan a cabo.
Para Amancio García, el futuro invita al optimismo ya que "el nivel de absentismo está controlado por un buen trabajo de base desde los centros". La coordinación entre todas las partes implicadas mejora cada año y eso también se refleja en los buenos resultados.
Por otro lado, también se han puesto en marcha programas especiales para que los jóvenes no se "aburran" en los colegios con la docencia "más academicista". Amancio García apunta, por ejemplo, "los programas de cualificación profesional a través de los cuales también se puede conseguir cursar Secundaria". Este tipo de iniciativas hacen más eficaz el Plan contra el absentismo.
Responsabilidad de los padres
El absentismo escolar puede acabar, en los casos más extremos, con los padres del alumno inmersos en un proceso judificial. La fiscala jefe de Soria, Rita Berdonces, así lo admite al insistir en la responsabilidad primera y última de los progenitores en los casos de falta de asistencia continuada e injustificada a clase de los escolares. "El delito, siempre en caso de existir ya que en todos los casos no concurren los elementos integradores del tipo penal, lo cometen los padres nunca los menores", señala
La Fiscalía tramita los casos remitidos por la Comisión Provincial de absentismo. Tras el pertinente procedimiento y las diligencias de investigación, los fiscales deciden archivar el caso o presentar denuncia y escrito de acusación tras la toma de declaración de los padres en aquellos casos en los que existe dejación. "La enseñanza desde los 6 a los 16 años es obligatoria y los progenitores deben buscar todos los métodos posibles para conseguir que sus hijos acudan al centro escolar. Si no lo logran, al menos, deben implicarse en el intento, acudir a las llamadas de los profesores... Hay casos en los que hacen todo lo que pueden y otros en los que realmente existe una auténtica dejación de funciones", recalcó la fiscala, quien apunta, además, que las peculiaridades de Soria hacen que el seguimiento de los alumnos sea más sencillo con lo que comprobar la asistencia de los escolares al colegio también resulta fácil si hay interés por parte de los padres.
Para Rita Berdonces, "las cifras no hablan de un problema escandaloso, con 7 casos este año, pero la preocupación existe. Lo importante es que los padres tomen conciencia de que esta conducta puede ser un detilo para atajarlo de antemano".
En muchas ocasiones los propios padres están superados por la circunstancias y no tienen forma de hacer que sus hijos vayan a clase. Los problemas vienen de años atrás y cuando se llega a ciertas edades es muy difícil reconducirlos.