Hace 30 años que el consejero de Economía del Gobierno regional de Estiria (Austria), Johann Seitinger, utiliza una caldera de pellets para calentar su casa. El gerente del ICS, consorcio que persigue la internacionalización de las empresas del país alpino, Bernhard Puttinger, utiliza una pequeña placa solar para recargar su móvil. Son dos ejemplos que demuestran cómo Austria es uno de los referentes mundiales en materia de energías renovables tanto por el desarrollo de la industria en esta materia, como por la utilización de las mismas por parte de la sociedad austriaca. Sobre este último aspecto, Seitinger indica que “los ciudadanos austriacos que no utilizan la biomasa como fuente calorífica no están integrados en la sociedad”.
Con el objetivo de que los castellanos y leoneses se enganchen al carro de las renovables, una delegación de la Feria ExpoBioenergía, con varios sorianos entre sus miembros, impulsada a través del Centro de Servicios y Promoción Forestal de su Industria (Cesefor), que tiene su sede en Soria, y por la Junta de Castilla y León, ha viajado al país alpino con el fin de mostrar las posibilidades económicas que tiene el sector y la contribución que realiza la utilización de las energías limpias al medio ambiente. Los organizadores de una de las ferias del sector con más peso en España persiguen impulsar proyectos que ayuden a bajar el nivel de dependencia de energías fósiles que padece el país, y que la región cumpla con el ‘Plan Nacional de Energías Renovables’ (2005-2010), que asigna a Castilla y León los mayores objetivos de valorización de biomasa sólida, al suponer el 22,5% del objetivo nacional.
El gerente de ExpoBionergía, Jorge Herrero, aboga por que Castilla y León no espere otros 30 años más para “engancharse al potencial que tienen las energías verdes”. Las reservas de biomasa existentes en la región, utilizadas como fuente calorífica y de electricidad, pueden contribuir a que la Comunidad se enganche con paso firme al ‘boom de las renovables’ que en Austria, por ejemplo, permiten que uno de cada 30 empleos que se crea esté relacionado con el sector.
Estiria-Castilla y León
La región de Estiria tiene 250.000 habitantes. Ubicada en el suroeste del país, tiene un clima similar al de Castilla y León. Las temperaturas mínimas en invierno alcanzan los 15 grados bajo cero. La crisis del gas que ha padecido Austria en dos ocasiones en las últimas dos décadas, provocó que la sociedad se percatara que un territorio desarrollado no podía depender de otros países como Rusia para abastecerse de calor y agua caliente.
El despegue del sector está avalado por la circunstancia de que los bosques cubren casi el 50% de la superficie del país, lo que garantiza la abundancia de los residuos forestales necesarios para las calderas de biomasa. En la actualidad, el país cuenta con 11.800 calderas de leña, astillas y pellets.
Por su parte, Castilla y León cuenta con tres millones de hectáreas de superficie forestal arbolada -la mitad de su territorio es forestal- y sus bosques pueden proporcionar tres millones de toneladas de biomasa para generar energía. Al hilo de estos datos, Jorge Herrero significa el gran potencial de generación de biomasa que tiene la Comunidad Autónoma y añade que el Gobierno regional se preocupa por la cuestión. Por ello trabaja en el desarrollo del Plan de la Bioenergía, con el fin de conseguir resultados a corto plazo y aumentar el número de empleos verdes.
Ejemplo
Uno de los ejemplos de la utilización de la biomasa como fuente de energía se localiza en el pequeño municipio de Gleinstäten, donde las cuatro centrales térmicas de biomasa de última generación abastecen de calefacción verde al municipio y a las empresas de la zona. La empresa Nahwaerme cuenta actualmente con 80 clientes conectados y abastece además a todos los edificios públicos de la localidad.
El gerente de Expobionergía insiste en que Castilla y León tiene mucho potencial de biomasa y por norma general en siete de los 12 meses del año se requiere del uso de la calefacción. “Sería bastante sencillo en la región disponer de instalaciones que quemen astillas o residuos agrícolas para conseguir calefacciones colectivas tanto en las ciudades como en las zonas rurales”, mantiene Herrero.
Sin embargo, el sector de la biomasa no termina de despegar en Castilla y León debido a que es obligatorio exportar la tecnología y hasta que no ocurra como en Italia, donde se han comenzado a producir sistemas de calor a través de la biomasa, no se reducirán los costes. Asimismo, otro de los factores que condiciona el despegue del sector pasa por que la sociedad no está mentalizada de que este tipo de sistema de calor verde proporciona ahorros a largo plazo.