Desde que El Espartero acuñó la frase "más cornadas da el hambre", se atribuye la necesidad a la iniciación al toreo.
En mi casa nunca nos ha faltado de nada. Tampoco hay antecedentes taurinos en la familia.
¿Cómo se descubrió torero?
Fue en Garrapinillos, toreando una becerra. Me gustó y decidí apuntarme a la Escuela Taurina del Carmen. Tenía 12 años. Me vestí de luces por primera vez en 1994. Debuté con picadores en Lloret de Mar en el 97.
Y la alternativa, en Zaragoza, el día del Pilar de 1999.
Con Enrique Ponce y El Juli.
En 2003, después de abrir la Puerta del Príncipe, el aficionado aragonés le vio como sucesor de El Tato.
Era la última corrida de la feria, y yo el último torero. Había que torear miuras en Sevilla.
Herederos de Eduardo Miura: el toro asociado a la muerte desde que Islero se encontró con Manolete en Linares hace más de medio siglo.
Me la jugué. Recibí a los dos toros a porta gayola. Corté dos orejas.
Dicen que mató al segundo con el tobillo partido.
Es cierto. Me arrolló en la puerta de chiqueros y me destrozó el tobillo. No me mató de milagro. Aguanté hasta el final como pude. Lo pasé fatal. Pero, si le tengo que ser sincero, no sentía nada.
¿Nada?
Estaba caliente, como en una nube, flotaba, no sentía dolor: había triunfado en La Maestranza.
Lo ganó todo en la feria. Casi se lleva hasta la Torre del Oro.
Mejor quite, mejor estocada? Después llegó el hospital, el clavo en el tobillo, la recuperación.
Se esperaba su explosión en lo alto del escalafón.
Me gusta pensar en positivo. En este momento, estoy poniendo todos los medios. Ahora me apodera Raúl Aranda.
El maestro sabe lo que se lleva entre manos.
Me ha aportado seguridad, serenidad. Vivo en Campo Redondo, en una finca de Gurrea de Gállego. Entreno y me encuentro muy bien con mi novia, Patricia. Tenemos caballos, vacas, perros?
Es un apasionado de la cetrería.
Tengo un halcón. Me encanta la naturaleza. Es una pasión que siento desde niño, desde que veía los programas de Félix Rodríguez de la Fuente. No puedo vivir en la ciudad, me siento perdido. Necesito el contacto con la naturaleza.
¿Qué piensa cuando le llaman asesino por ser torero?
Eso es una estupidez. No conozco a nadie que quiera más a un toro que un torero. No hay palabras para explicar ese sentimiento. Me sorprende que hablen de toros quien no tiene ni idea de toros.
El 12 de julio torea en Pamplona. Cartel de lujo. Y otra vez con los míticos toros de Miura.
Antes, toreo en Teruel el día 5. Este año he dado la cara en Zaragoza y en Madrid.
Repito: 12 de julio, Pamplona, Miura. Y no es un encierro...
Corrí un encierro en el 96. No se lo creerá, pero pasé más miedo en el encierro de San Fermín que en toda mi vida toreando. Había mucha gente. La gente transmite pánico. Es muy peligroso.
Concluyo: 12 de julio, Pamplona, Millán delante de un miura.
Sé lo que me estoy jugando. San Fermín es una feria de gran tradición. Pamplona es Pamplona. Solo pido que el toro embista. Lo demás, lo intentaré hacer yo.