Póngame dos leones, señor alcalde. Colóqueme dos leones en la plaza de la Diputación, Carlos, que caros no le saldrán porque ya tienen su jaula. Ya les ha hecho usted, alcalde, la infraestructura necesaria para evitar que escapen y siembren el terror por la ciudad. Ya tenemos los barrotes puestos rodeando la fortaleza de San Juan, que es la que guardarían los dos grandes felinos.
Pero qué artista es usted, don Carlos.
¡Hale hop!: y lo que los sorianos creíamos que iba a ser un espacio habitable, sin barreras arquitectónicas, y un punto de encuentro entre conductores y peatones, se convierte en su conjunto en un monumento al quiero y no puedo (hacer). Has ‘bordao’ la chapuza elevándola al grado máximo del arte. Arte urbano y surrealista.
Pon dos leones, Carlos, y me tendrás a tus pies. Si no eficiente, al menos sé ‘enrollao’, del tipo: ‘la persona con la que la mayoría de los castellano y leoneses se iría de cañas’.
Reconoce en bajito que la plaza ha quedado fatal, ¡venga! Admite que la cosa nos ha quedado como una jaula. No pasa nada por ser humilde, aún tienes margen de maniobra artística.
Reflexionemos. Comencemos por la premisa de que el mayor problema de ese espacio es que tu equipo de creativos no ha sabido encajar muy bien el diseño final en el ambiente medieval que la iglesia de San Juan le da al entorno. No sé… puede que le hubiera ido mejor el ‘toque calabozo’, con un material menos brillante que el acero empleado en las barras verticales.
Sé que ahora barajáis la posibilidad de plantar un árbol o algo en verde, pero te equivocarías si lo hicieras. Los que dicen que le quitaría protagonismo a la iglesia y afearía las fotos de los turistas se equivocan también, porque la iglesia ya queda (paisajísticamente hablando, claro) en un discreto segundo plano con tanto barrote centelleante.
Dos leones, alcalde, serían el toque perfecto para completar la corriente surrealista imperante en la ciudad de Soria. El conjunto pasaría a ser conocido como ‘la plaza de las dos fieras’ y habría distintas versiones del por qué del nombre, lo que animaría los corros invernales, hartos ya de hablar del frío que hace.
Unos dirían que el nombre le viene por la transformación creativa que el alcalde de entonces (hoy usted, don Carlos) hizo con la imagen de los dos concejales de Ides, siempre en su subconsciente. Otros (éstos del PSOE en su mayoría) rebatirían esta teoría diciendo que los chicos de Ides no son tan terribles, y verían en “las dos fieras” la representación casi iconográfica de María Jesús Ruiz y Mar Angulo. Y así tantas versiones como diera de sí el run-rún soriano, ¡y mira que éste tiene carrete!
Con dos leones dentro de su jaulita, Carlos, y defendiendo la entrada a San Juan, le recordaríamos mucho por agudo y ‘salao’. ¡Mira que querer hacer adaptable la ciudad levantando barrotes, qué ocurrencia! ¿No se le ocurrirá ahora poner señales acústicas en todos y cada uno de ellos, verdad chispa?
Si ha de quedar así, -que se quedará-, yo pondría dos leones…, salvo que quiera envejecer las barras para conseguir el efecto mazmorra que yo, insisto, veo mucho mejor. Entonces podríamos encargar a Barceló un par de grilletes tamaño XXL y ponerlos en medio.
Así disfrutaríamos del arte en mayúsculas y nos abstraeríamos del circo que nos ha montado usted en pleno centro.