LOS supervivientes municipales del accidente aéreo 2.200 de la línea EEE (Espacio Económico Europeo) andan más perdidos que sus homólogos de la serie televisiva. Ahora están preocupados por los daños que han sufrido en sus propias carnes, aunque se muestran satisfechos al considerar que sus compañeros han salido peor parados. De todas maneras los que ya estaban muertos antes del accidente no van a resucitar, ni los paralíticos andar, y es que Soria de isla mágica tiene más bien poco.
Sorprendentemente sólo se han salvado indemnes los técnicos aeronáuticos que siguen a lo suyo, que casi nunca es lo nuestro, y muchas veces no se sabe ni lo que es; situados fuera de plano disfrutando del culebrón como que no fuera con ellos. Mientras los magullados concejales siguen confiando en sus respectivos líderes para que les guíen en el proceloso camino que les conducirá irremediablemente hasta la gloria que otorgan las urnas, pero el peligro acecha en cada recodo y las trampas, propias y extrañas, jalonan el recorrido.
Sin tiempo para hacer un balance de los daños, surge el escollo de los presupuestos, donde ninguno ha puesto la más mínima de las confianzas; pero ete aquí que los de Ides ofrecen apoyo, no se sabe si consecuencia del golpe o de una estrategia para sacar la cabeza del agujero. Los socialistas horrorizados siguen desconfiando de los Otros y los populares corren como gallina sin cabeza, sorprendidos de que reaparezcan los que estaban desaparecidos. Yo no me pierdo el próximo capítulo.
Salvando el idioma: Se dice "hete aquí", no "ete", expresión ésta que en español no existe salvo para reproducir el sonido de dos letras: "ET" ¿el extraterrestre?