La proximidad de la temporada del corzo, la de mayor relevancia en la provincia por el incuestionable nivel de sus trofeos, aconseja una reflexión sobre la situación de la población de este angulado en España y especialmente en Soria.
Para encarar este examen sobre la salud de esta especie, primero hay que reflexionar sobre la campaña 2009. Santiago Segovia, portavoz de la Asociación Española del Corzo, mantiene el calificativo de sobresaliente para los ejemplares sorianos, pero puntualiza alguno de sus principales problemas. El representante de la ACE repasa el año pasado arrojando algunos aspectos claves para esbozar su futuro a corto plazo. Santiago Segovia apunta a un buen año 2009 "en el que se cumplieron las previsiones de los cotos sorianos".
La explicación de estos buenos resultados pasa por las abundantes lluvias de la primavera pasada y la consiguiente abundancia de alimentos. Aunque la nieve posterior y la mala temporada de bellota hacían temer por un giro negativo, sin embargo, este no se produjo según recalca Segovia. "Coincidiendo con la apertura de la temporada de caza, el campo iba retrasado con el encañamiento del cereal y el uso de herbicidas. Todo ello fue más tardío de lo habitual, lo que permitió ver a los corzos más tiempo en las siembras. Además, el tiempo fue bueno a partir de ese momento, con escasas lluvias, lo que permitió llevar a cabo las jornadas de caza sin contratiempos meteorológicos. Por ello, durante las primeras semanas las capturas fueron abundantes y se vieron muchos animales hasta bien entrado mayo".
Aunque el balance es más que positivo, la ACE ha detectado una retroceso en las poblaciones de corzo en la provincia. "Hemos visto que esta especie está experimentando unos crecimientos inferiores a los de estos años atrás, simplemente porque los territorios comienzan a dar muestras de haber llegado a su capacidad de carga, por lo que sus reclutamientos está decreciendo paulatinamente. A esto ayuda la aversión que tienen algunos gestores y cazadores a abatir hembras, por lo que las poblaciones tienden a crecer y saturar el medio ya que la extracción exclusiva de machos no frena en absoluto este proceso".
Otro punto sobre el que reflexiona es el referido a la pérdida de calidad de los trofeos, algo que se puede derivar del punto anterior y el tope máximo de población sin la necesaria gestión de los ejemplares.
"La opinión generalizada es que la calidad de los trofeos sorianos está decreciendo poco a poco, y esto no es más que uno, entre otros, de los efectos visibles de lo anterior. Por otro lado, y en este sentido es una lástima, los corzos cada vez se homologan menos oficialmente, por lo que es difícil hacer comparaciones objetivas de la calidad de los trofeos de un año para otro. Los buenos trofeos cada vez se ocultan más, no se homologan y en ocasiones ni se enseñan para no suscitar envidias y sobre todo, para intentar que los cotos no se revaloricen en exceso", apunta Santiago Segovia. Esta tendencia es realmente preocupante a la hora de contar con un censo de trofeos totalmente real.
El propio especialista puede afirmar que la caída de la calidad se puede comprobar analizando las estadísticas aportadas por la Junta Nacional de Homologación de Trofeos de Caza, que es el organismo que examina y certifica la puntuación de los trofeos. Segovia recuerda que hasta el año 2004, entre los 15 primeros corzos españoles existían siete con el sello de la provincia de Soria (un 46,6%). Sin embargo, en el año 2009, tan sólo hay tres entre los quince mejores, representando esta cifra un modesto 20% del ránking.
Soria deja paso a provincias limítrofes como Zaragoza, que ahora tiene 4 trofeos entre los 15 mejores o Teruel, que ya aparece con un trofeo y que podría aumentar con los años su peso en la zona alta. "Se cumple el axioma que nos dice que durante los primeros años de expansión a nuevas zonas los corzos son capaces de expresar trofeos inusuales. Después solo una adecuada gestión mantiene esta calidad", sentencia.
El mejor momento para el conteo
Al margen de la visión sobre estos ejemplares y su población de la Asociación Española del Corzo, son los cazadores sorianos quienes tienen una mirada más próxima de cara a la nueva temporada. Entre ellos, destaca Jesús del Barrio, cazador y fotógrafo integrante de la Sociedad San Saturio. Por su actividad, es una de las personas que en mayor medida observa como testigo directo las poblaciones de corzo.
El propio Jesús del Barrio, destaca la importancia de esta época del año ya que "es ahora cuando se obtienen datos de cara a la planificación, catalogación y conteo de los ejemplares existentes en el campo. Esto, además, permitirá solicitar los permisos correpondientes para los recechos próximos".
La caza vive en estas fechas una "época de tranquilidad" tras cerrarse la menor repleta de sobresaltos y esta calma permite "observar a los grupos familiares con las hembras y sus crías del año anterior. Se pueden apreciar varios machos pastando por los campos de cereal y recien nacidos recuperándose de las penurias del invierno. Esto permitirá apreciar la cantidad de corzos existentes y también la calidad de los ejemplares".
La observación directa y detenida también permite comprobar si los grandes y prometedores ejemplares han sobrevivido al inverno y los accidentes.
"Normalmente estos ejemplares serán los primeros en lucir sus cuernas forradas de borra y destacarán claramente sobre los demás", añade Del Barrio.
"Por lo que se observa en el campo el corzo en Soria está en plena expansión, está colonizando todo tipo de ecosistemas tanto de montes como de llanura por lo que este año deparará grandes satisfaciones", concluye.
La ADE pide fechas para la caza de hembras
La ACE considera fundamentales unas buenas medidas de gestión para que Soria recupere sus años dorados en cuanto a trofeos de corzo. Para comenzar, Santiago Segovia señala como fundamental elaborar un calendario adecuado para la caza de hembras de corzo teniendo en cuenta su fenología y particularidades biológicas. "Lo ideal sería poder abatir las hembras en diciembre, enero y febrero, tal y como ha sido propuesto por la Asociación del Corzo Español en reiteradas ocasiones, y tal como se ha implantado en cada vez mayor número de autonomías ante nuestra sugerencia".
Segovia explica que en esa época los machos se distinguen perfectamente de las hembras, los corcinos supervivientes pueden salir adelante si se abate a su madre, y el coste biológico de matar una hembra es mínimo ya que el embrión que porta está con el desarrollo en suspenso, o bien iniciándolo.
Otro aspecto referido a la gestión que se debe controlar es el furtivismo, una auténtica lacra difícil de combatir. Desde la ACE entienden la complejidad al señalar que "el corzo es un animal que favorece bastante esta actividad ilegal por su propio comportamiento, que permite su fácil localización una vez su territorio está definido. Los cotos cada vez ponen más trabas al furtivo y una de ellas, la más importante, es la contratación de guardería aunque sea con carácter temporal durante la época más sensible a esta actividad.
Por último, al referirse a la presión cinegética, la Asociación considera los cupos más acordes al implicarse también las administraciones como una fórmula para reducir el número de accidentes de tráfico. Para acabar, Segovia considera que la crisis no se ha cebado especialmente con la caza del corzo en la provincia, que se sigue desarrollando con normalidad.