CD Numancia

Remontada y sufrimiento

El Numancia supera al Bilbao Athletic con dos goles de Julio Álvarez y otro de Alegría en un partido que comenzó perdiendo

Actualizada 13/03/2016 a las 21:58
Julio Álvarez durante el encuentro del sábado en Los Pajaritos.Mario Tejedor

El Numancia capturó ayer frente al Bilbao Athletic un valioso triunfo en un momento clave de la temporada. Los sorianos remontaron un partido al que no le faltó la polémica y en el que terminaron pidiendo la hora tras la expulsión de Marc Pedraza en el 69. No mostró el equipo su mejor versión del año. No fue una victoria con toda la solvencia deseada. Pero sí una victoria que le sirve al Numancia para frenar la racha de tres partidos sin ganar y para volver a afrontar desde la tranquilidad los siguientes compromisos. También, de paso, para comenzar a dejar atrás el mal trago de la visita a la Ponferradina hace siete días.

Los sorianos comenzaron por debajo en el marcador. Una pérdida de Íñigo Pérez, de menos a más durante la tarde, en el centro del campo se tradujo en un balón al espacio que no interceptó Callens. Le ganó con facilidad la espalda y la carrera Villalibre, el mejor del rival, y superó a Munir con claridad en el mano a mano. Era el minuto 6 y el Numancia arrancaba el partido de la peor forma posible.

Los rojillos agarraron la pelota y buscaron el empate, pero les faltó fluidez. El fútbol era espeso y las ocasiones llegaban tan solo a través de disparos lejanos. Lo buscaron Luis Valcarce, Vicente e Íñigo, pero sus remates se marcharon altos o fueron desviados por el guardameta Remiro. Arrasate trató de sumar asociación y pases moviendo a Mateu a la zona central y dejando prácticamente todo el carril para Medina. El equipo mejoró y sumó llegadas, fue creciendo poco a poco en la primera parte. Julio Álvarez disparó fuerte y a media altura desde el interior del área y entre Remiro y el palo evitaron el empate.

Y a escasos dos minutos para el descanso llegó la acción que cambió el partido. Uno de los goles de la temporada en una jugada mágica de pizarra. En una falta frontal no muy lejana al centro del campo, Julio Álvarez le pasó el balón a Mateu, que se lo devolvió de tacón. El hispanovenezolano colgó un centro medido al segundo palo que remató a la red Álex Alegría en un maravilloso gesto acrobático. El punta extremeño es el futbolista más enchufado del Numancia y coronó su momento de forma con un gol de bandera. Un remate que ya es marca registrada y que aspira a ser uno de los goles de la temporada. El Numancia, en crecimiento, igualaba el partido justo antes del descanso de forma merecida.

La segunda mitad comenzó en la misma dinámica. El equipo dominaba la pelota y poco a poco comenzaba a rondar el segundo ante una frágil y timorata defensa vasca. Si el Bilbao Athletic es colista se debe a esto, a la falta de experiencia y contundencia de su defensa. No por la ausencia de calidad de sus delanteros y centrocampistas.

Rondaba el gol el Numancia y no tardó demasiado en llegar. Luis Valcarce recogió en la izquierda un balón que venía rebotado de un primer remate de Julio Álvarez. El canterano templó un centro al segundo palo y, de primeras, el propio Julio Álvarez se sacó una buena volea para superar a Remiro con un remate pegado al palo. Partido remontado. Pero el Numancia quería más. Seguía y seguía en busca del tercero. Regalón lo tuvo en una acción de estrategia, pero volvió a salvar Remiro. La insistencia numantina se tradujo esta vez en un riguroso penalti sobre Luis Valcarce que sí señaló Pizarro Gómez. Julio Álvarez superó por el centro al portero vasco, que llegó a tocar el balón, pero que no pudo impedir el tercer tanto numantino.
 

Agobio y cambio de sistema

Con menos de media hora por delante, nada hacía presagiar que el Numancia terminaría pidiendo la hora ante el filial vasco. Sin embargo, Marc Pedraza vio la segunda tarjeta amarilla con todavía veinte minutos por delante. Sin mediocentros puros en el banquillo, Arrasate metió a Pablo Valcarce en el doble pivote y tiró a Julio Álvarez a la izquierda. El Bilbao Athletic agarró el balón y el Numancia se echó atrás a defender el resultado.

En un córner, Unai Medina empujó a Guarrotxena y el colegiado señaló el segundo penalti del partido. El propio Guarrotxena disparó a la derecha, engañando a Munir, que se venció a la izquierda. Aparecieron los nervios y llegaron las dudas. No era un acoso y derribo, pero la sensación real en la grada era que el empate era factible. Jagoba Arrasate decidió meter a Orfila para cerrar con cinco atrás, tres centrocampistas por delante y solo Alegría en punta. El Numancia resistió y celebró con rabia el pitido final. El triunfo, un balón de oxígeno para un grupo de futbolistas y una afición necesitada de alegrías con mayor asiduidad.







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