CD Numancia

Julio Álvarez alumbra al Numancia

El capitán numantino volvió a tirar de galones y dio un paso al frente

B. Díez Actualizada 16/03/2016 a las 11:11
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Julio Álvarez en el partido ante el Burgos en San Leonardo.Mariano Castejón

Hay estadios que necesitan la aparición de aquel jugador carismático, capaz de levantar a la grada, para solucionar las contiendas. Un referente emblemático que es para el club lo que la entidad es con él. Así como el Ramón de Carranza, en la década de los 80, esperaba que cada tarde apareciese la brujería de Jorge ‘Mágico’ González, Los Pajaritos pide que Julio Álvarez de un paso al frente en las frías tardes sorianas. Contra el Bilbao Athletic, así fue. El capitán del Numancia se erigió como líder en el césped y tuteló la remontada de la tripulación de Jagoba Arrasate ante los cachorros de Lezama. El estadio lo presenció. Álvarez no se escondió el sábado y subsanó una contienda con muchas urgencias. Los numantinos debían ganar al filial del Athletic para no precipitarse (marchaba en la decimoquinta posición) hacia abajo, donde el descenso podía convertiste en una sensación más certera. El hispano-venezolano sacó de nuevo la chistera y repitió lo que ya hizo hace cinco semanas ante el Real Mallorca: un doblete. Anotó dos dianas y dio la asistencia a Alegría en el primer gol numantino, el 1-1 en Soria. Julio Álvarez decidió jugar, y el Numancia jugó a su vera.

Se desdibujaron las muecas a base de ráfagas de buen fútbol, pequeños chispazos de brillantez que aparecieron en fases específicas de la contienda. Cuando Julio Álvarez decidió aparecer. Golpearon primero, y muy rápido, los cachorros, que hicieron sudar la elástica numantina a los de Arrasate. Callens y Regalón titubearon, recordó a la falta de atención del pasado fin de semana en el gol de Basha para la Ponferradina, y Villalibre lo aprovechó. Corrió más que nadie para plantarse solo ante Munir y batirle con mucha tranquilidad. Soria se echó las manos a la cabeza. Se solucionó más o menos. Más, porque el equipo acabó yendo hacia ese superlativo tras el gol de los bilbaínos: remontó y Los Pajaritos volvió a ver cómo el Numancia se asemejaba a lo que quedó borrado en territorio berciano: posesión de balón con ideas y lucidez para ejecutar lo que se imagina. Sensacional fueron los dos primeros tantos sorianos. El primero, un pase mágico del 10 del Numancia para que Alegría rematase de manera acrobática. El segundo, fue el capitán el que empaló el esférico sin dejarlo caer a centro de Luis Valcarce. Los últimos 10 minutos de la primera mitad y los consiguientes 20 de la segunda fueron letales para confirmar lo anterior descrito. Ayudó la presencia de Íñigo en la medular, quien desembozó e hizo fluir al equipo. Y sí ese susto de los cachorros se solucionó en forma de buenos detalles y tres goles (3-1), el segundo del bigoleador de la tarde, se acabó cayendo hacia el menos. El Numancia decidió volver a abrir el parque de atracciones, donde la montaña rusa y el tren de la bruja congelan el corazón de la afición numantina, en este caso. Expulsión de Pedraza y penalti de Unai Medina a Guarrotxena, que este mismo transformó (3-2). Escobazos y mareos varios en atracciones que hacen sufrir.

Al final, más sombras que luces. Se apagó la bombilla. Arrasate sacó a Orfila para acabar jugando con tres centrales ante el farolillo rojo de Segunda. Al ‘catenaccio’ y pidiendo la hora.







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