Agraria

Más carroña para los buitres

Las aves necrófagas tienen hasta cuatro veces más de alimento que hace tres años gracias al aporte de los 188 ganaderos autorizados para abandonar más de 5.000 animales muertos en la provincia.

Sara I. Belled Actualizada 09/05/2016 a las 09:13
Buitres en la zona de FuentecantosLuis Ángel Tejedor

El aporte de restos de animales se ha cuadruplicado en los últimos tres años, una vez puestas en marcha, junto a los muladares, las Zonas de Protección para la Alimentación de Especies Necrófagas (Zpaen) de interés comunitario en Castilla y León, de las que se alimentan en gran parte los buitres leonados que viven en la provincia y que se idearon como medida de control ante el número creciente de incidentes y de denuncias de ataque al ganado vivo. Con ello, en 2015 los kilos potenciales de carroña alcanzaron los 315.740, mientras que los reales habrían "duplicado la cantidad de alimento", hasta los 140.000 o 160.000 kilos, explica José Manuel Meneses, jefe de sección de Espacios Naturales y Especies Protegidas del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León en Soria.

La diferenciación, explica, se basa en que los datos recopilados de las Zpaen son "potenciales" y que de ellos, 252.580 kilos en 2015, "realmente nos moveremos en el 40% en valores reales", es decir, unos 80.000 o 100.000 kilos. A los que se suma el total de los muladares, que sí es exacto y el año pasado alcanzó los 63.160 kilos.

En cualquier caso, advierte el experto, "se duplica la cantidad de alimento que había disponible hasta 2012 y seguirá en aumento", a la par de las autorizaciones a ganaderos, que han pasado de 116 el primer año de aplicación a las 188 actuales. Vista, además, la ampliación del plazo para solicitarla, que alcanza hasta final de año. Meneses se refiere así al Decreto 17/2013, de 16 de mayo, por el que se desarrolla en Castilla y León el uso de determinados subproductos animales no destinados al consumo humano para la alimentación de especies necrófagas de interés comunitario. Dicha publicación se vio motivada, según queda redactado en la misma, por la aparición de las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EETs), que "evidenció las consecuencias del uso indebido de algunos subproductos" y el endurecimiento de la obligatoriedad de que esos cadáveres fuesen "recogidos, transportados y transformados o eliminados, según proceda, en instalaciones autorizadas". Con la desaparición de esta fuente de alimento en el campo, que históricamente había servido a las especies necrófagas, se comenzaron a incrementar los ataques -sobre todo de buitre leonado- al ganado vivo en épocas de partos.

Así, durante los últimos tres años se ha establecido "un nuevo sistema" que ofrece la posibilidad de "dejar los cadáveres de los animales en el campo para que sean consumidos por carroñeras, siempre que la explotación esté enclavada en una Zpaen y sea de régimen extensivo cumpliendo con determinadas condiciones zoosanitarias", detalla el Colectivo Azálvaro, implicado en la protección y conservación de las aves necrófagas y sus hábitats. Con ello se produce un doble beneficio para el ganadero, "al que se deja exento del servicio de retirada" y para la naturaleza, ya que "con esta práctica se contribuye a la mejora en la conservación de las aves carroñeras".

En relación a la tipología de estos cadáveres, se priorizan las explotaciones de ovino, caprino, equino u otras especies, sobre las de bovino. Según los datos aportados por la Junta, "hay autorizados hasta 5.032 animales para ser depositados muertos en la provincia, de los que el 88% son ovinos". y solo el 1,5% corresponde a vaquerías, mientras que la gran cantidad de lo que se deposita en los muladares es porcino.

Seguros, "caros y necesarios"

Tal y como expone la protectora, el ganadero que cuenta con la autorización quedaría exento, si quisiera, de tener que contratar el seguro de retirada de animales. Una realidad que, no obstante, "depende de muchos factores", explica Ángel Navarro, veterinario de la Asociación de Productores de Ganado Ovino de Baraona.

"El hecho de que se puedan depositar estos cadáveres para alimento de los buitres cumple una doble función: la de evitar o reducir en gran parte los posibles ataques y como complemento al seguro de retirada". En cualquier caso, explica, sería "una opción", ya que "el seguro es necesario, aunque no se llegue a usar". La "tranquilidad" es esencial para el ganadero, pero el elevado precio de estos contratos "supone un problema". Como ejemplo, según establece la Consejería en el citado Decreto, se estima una mortalidad anual del 5% en ovino de reproducción y un 3% en cebo, que sería el cupo fijado para cada explotación. "Si ocurre cualquier cosa y se mueren más animales, a pesar de contar con la autorización, haría falta ese seguro", añade. El problema se manifiesta con "un precio elevado" para las diferentes especies, que depende entre otros factores del número de cabezas, la experiencia sobre mortalidad previa y el coste estimado de las empresas encargadas de la retirada. Esto supone un montante final que no deja de ser "muy elevado", según Navarro, a pesar de que Agroseguro cuenta con una modalidad exclusiva para estos casos.

Una población "estable"

No existe un censo actualizado a nivel provincial o regional, pero son los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León los encargados de la lectura de las anillas y marcas alares y su población, según la información recopilada, es "estable". En Soria existen seis muladares en funcionamiento (tres de la Junta y tres privados) en los que se han realizado seguimientos mensuales de presencia de carroñeras. En el de los Rábanos, que cuenta con "aportes regulares", explica la administración regional, se han censado hasta 200 y 300 buitres leonados entre septiembre y noviembre y en el vertedero de residuos urbanos de Golmayo el máximo de buitre leonado observado "es de un centenar en mayo y la cifra media entre 60 y 90". También se han detectado los máximos de concentración en paso de 450 cigüeñas blancas y de 500 milanos negros el 5 de agosto y un menor número de otras especies carroñeras como alimoches, buitre negro y milanos reales, que oscilan entre 20 y 30 de octubre a diciembre y milanos negros en los meses estivales "en cifras de veintena". En el muladar de San Leonardo del parque natural Cañón del río Lobos, por último, se encontrarían unas 160 parejas nidificantes.







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