Literatura

Rimpego reedita 'Donde la vieja Castilla se acaba', del soriano Avelino Hernández

​La obra, un ameno libro de viajes en torno a los pueblos de la provincia, estaba ya agotada.

Actualizada 08/01/2016 a las 12:51
Rimpego publica esta nueva edición de 'Donde la vieja Castilla se acaba' en tapa dura y con las fotografías originales.

Desde el año 1984 no se había vuelto a reeditar y se había convertido en uno de los libros más emblemáticos de Avelino Hernández que no estaban disponibles para nuevos lectores. Más de 30 años después, ‘Donde la vieja Castilla se acaba: Soria’ vuelve de nuevo a las librerías de la mano del sello editorial Rimpego y con no poco orgullo, porque el objetivo ha sido cuidar con mimo el texto del autor soriano. Desde la elección de una tipografía en bandera, "muy a la alemana", para facilitar su lectura, al cariño con el que Teresa Ordinas, viuda del autor de ‘Silvestrito’, ha repasado cada una de las líneas del texto original.

El contacto con Ordinas fue el primer paso para que Joaquín Alegre, responsable de Rimpego, pudiera cumplir su sueño de editar una obra de Avelino. "Tuve con él una relación muy cordial, aunque sólo nos vimos dos veces", comenta con sentido del humor Alegre. Ésa era, señala, una de las grandes cualidades del autor soriano: su cercanía, su gran generosidad; su profunda humanidad. "Hablé con Teresa y enseguida vimos un par de libros que me interesaba mucho editar. Entre ellos éste", explica el editor. En su opinión "ésta es una obra que debe estar a disposición de todas las personas que quieren acercarse a un personaje tan universal como Avelino", indica.

Leer ‘Donde la vieja Castilla se acaba’ es entablar una conversación con Avelino en torno a Soria, a través de sus monumentos, tradiciones, gentes e incluso chascarrillos. Por Tierras de Medinaceli, por ‘Tierrágreda’, pasando por Berlanga, El Burgo de Osma, la ribera del Duero, ‘En los llanos de Almazán’, Gómara, Pinares, las sierras o ‘Las cosas de la capital’ Avelino Hernández traza en este libro un vivo y pintoresco retrato de Soria en el que el propio autor da algunos consejos en el prefacio del libro. "Porque es cierto lo del frío, llévate jersey grueso, aun en verano, para el anochecer y la alborada. Toma cuanto jamón, chorizo y pan de hogaza te ofrecieren. Y bebe en todas las fuentes. Vuélvete a mirar atrás, desde el recodo de la cuesta, al marcharte de un pueblo hecho en valle, en cerro o en la ladera…", consigna el autor.

Como si un mapa por el que el autor de ‘Silvestrito’ fuera guiando al lector, Avelino recomienda también deambular por la capital soriana en la madrugada. "Duerme confiada la ciudad y a la tenue luz de los faroles, la luna agranda en silencio el paso de unos perros vagabundos por las calles recién regadas", relata Hernández. En Aguilar de Montuenga recomienda callejear "por el pueblo desmoronándose de viejo en la ladera", en Berlanga de Duero aprovisonarse "de tortas de aceite de cualquier panadería y con el pretexto de pedirlas ir a ver qué otra cosa han hornado esa mañana" y, de regreso hasta Noviercas, "de un tirón. Mejor por las lagunas de Borobia". Si es tiempo "verás grullas", si no, apunta el autor, "algún azulón". Probablemente no hubiera población o paraje soriano que Avelino no se ‘pateara’ o que no disfrutara, porque precisamente eso, huella de zapatilla y vida, es lo que rezuma este libro.

Para Joaquín Alegre, este libro está a la altura de otros grandes como ‘Viaje a la Alcarria’ de Camilo José Cela. "Está en el ‘top ten’ de los libros de literatura de viajes. Así lo mantiene Julio Llamazares"… Y es que el autor leonés se ha encargado de escribir el prólogo de esta nueva edición, en tapa dura, que incluye las fotografías de la edición original, de Joan Bennassar, sobrino del autor soriano, a las que se han añadido alguna más realizada por Teresa Buberos y otra más por propia Teresa Ordinas (un retrato de Avelino tomando notas). "‘Donde la vieja Castilla se acaba es, más que un libro, una declaración de amor, una introspección poética, un recorrido por una tierra que es más que eso, una exaltación, en fin, de todo lo que la literatura tiene de misterioso y emocionante", escribe Llamazares en la introducción de esta nueva edición. En este sentido, señala Alegre, la peculiar conexión que siempre existió entre Avelino y los escritores leoneses que nació bajo el nexo común del paisaje y que, como curiosidad, comparten un buen número de topónimos con nombres idénticos. Y como Avelino trasciende lo meramente local para entroncar directamente con lo universal, desde Rimpego se va a llevar a cabo una distribución de ámbito nacional dentro de los límites que impone ser "una editorial pequeñita". Así, ‘Donde la vieja Castilla se acaba’ luce ya en escaparates y estanterías de librerías en la capital soriana o incluso en El Burgo de Osma; en Valladolid, en León, en Salamanca, en Oviedo y, próximamente en Madrid. "Avelino camina por Soria, pero en realidad es como si lo hiciera por una bocacalle del universo", declara Alegre.

A Teresa Ordinas agradece el editor, especialmente, su "inteligente trabajo" en esta edición. "Ha hecho una revisión muy cuidada para limpiar los fallos de la edición de los años 80", declara. E imagina que para ella no ha sido fácil emocionalmente recuperar las palabras que su esposo escribió hace tantos años. La idea era crear una publicación "bonita" y en ello ha influido el cariño que desde el principio se ha querido infundir a este proyecto literario que Rimpego espera que sea el primero de otros muchos con Avelino Hernández protagonista. Con ‘Donde la vieja Castilla se asoma’, concluye: "Me he sentido como si editara a Miguel Delibes".







Menu pie Soria

© SORIA IMPRESIÓN,S.A
Teléfono 975 233 607 / - El Collado, 17, 42002 Soria - CIF: A42125252 - Inscrita en el Registro Mercantil de Soria, tomo 63, Libro 10 de la Sección General, hoja SO-244, Inscripción 1ª
Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Grupo Heraldo