Brigadas forestales

Compañerismo en tiempos de servicios mínimos

Las BRIF, que iniciaron una huelga reivindicativa hace más de 100 días, han trabajado en equipo para disminuir las consecuencias de un paro general.

Bernat Díez Actualizada 20/11/2015 a las 18:44
La BRIF de Lubia en plena acción durante el incendio en Barcebalejo.Mariano Castejón

No fueron las ‘mil y una noches’, pero fueron más de 100 días de huelga generalizada, iniciada el pasado mes de julio. Tampoco hay en esta historia Scheherezades ni Aladinos, sino que se trata de unos compañeros brigadistas que han dado una lección de humildad profesional manteniéndose unidos en tiempos de servicios mínimos (consecuencia directa de la huelga). Héroes del fuego que no quieren ser peones de montes, ellos solicitan a Tragsa la categoría de bomberos forestales. Al reclamo de una nueva categoría profesional se le suman dos demandas más: una segunda actividad complementaria a las tareas desarrollada en los montes y unas condiciones salariales y laborales dignas acorde a la praxis que desempeñan. Al fin, todo apunta a un acuerdo entre las Brigadas de Refuerzo contra Incendios Forestales y Tragsa tras las reuniones mantenidas hasta el momento y la puesta en escena de las nuevas condiciones.

El sendero recorrido estaba lleno de piedras, aunque el esfuerzo reivindicativo durante el verano "ha dejado un buen sabor de boca porque hemos enseñado los dientes al lobo", explica Mikel García, miembro de la BRIF de Lubia. El operario califica esa batalla como "solidaria" debido a la unión y el compañerismo entre los brigadistas. Se llevaron a cabo medidas drásticas durante los meses veraniegos. "Repartíamos el sueldo de manera equitativa. El que cobraba más, ponía más", detalla el brigadista ante la repercusión de los servicios mínimos que conllevó la huelga.

Y aunque no solicitaban "medidas desorbitadas" porque "nos jugamos el físico en los incendios", los brigadistas han allanado el terreno. La autofinanciación durante estos meses, como el calendario de la BRIF de Lubia, ha sido un aporte económico para disminuir las consecuencias de la huelga. El "paso a paso", detalla García, como el dado en la ‘Marcha Negra’ hacia Madrid para exponer su malestar a la ministra Isabel Tejerina ha fomentado el trabajo en equipo, "como cuando sofocas un incendio". Las BRIF están preparadas para cuando vuelvan a venir mal dadas. Ahora, siempre estarán en alerta.

Las BRIF se han dado una tregua y han "paralizado" temporalmente la huelga, aunque sigue "convocada", asegura Mikel García, miembro de la BRIF de Lubia, para que la reivindicación no caiga en el olvido. De momento, las llamas están casi apagadas porque Lubia ha reemprendido sus quehaceres laborales. Esa normalidad estará validada, al menos, hasta el próximo 2018, que debe ser el punto de partida hacia un convenio propio. No tienen todo lo que demandaban, pero hay nuevas soluciones y tienen más que antes. Un aumento salarial (1.825 euros más al año), el reconocimiento como brigadistas en extinción y prevención de incendios y una segunda actividad como auxiliares marcan la ruta.







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