Elecciones generales en Soria 2015

Menos población para el repunte y esperando casi las mismas cosas

Soria encara la próxima legislatura con efectivos reducidos, unos indicadores en muchos casos semejantes a los de 2011 y en otros peores y obras pendientes.

J.Á.C. Actualizada 11/12/2015 a las 10:35
Paisaje del entorno de Berlanga de Duero.Luis Ángel Tejedor

Las perspectivas económicas hablan de que la provincia cerrará el año con un incremento de la actividad. Es la parte positiva de un periodo en que ha continuado la crisis con toda su dureza. La negativa es que en estos cuatro años han sido muchas las personas afectadas y que en bastantes indicadores la situación es parecida o ha empeorado en relación al punto de partida de la legislatura. Las dificultades económicas se han traducido en un territorio menos poblado, una sangría de habitantes que en el reducido cómputo soriano adquiere características alarmantes. Un ámbito que aspiraba a llegar a la en otros lugares modesta cifra de 100.000 personas y que en 2011 aglutinaba a algo más de 95.000, ha visto cómo se reducía a poco menos de 91.000. O sea, que la recuperación tendrá menos protagonistas. A no ser que la progresión atraiga a nuevos pobladores o haga que retornen quienes se marcharon por la falta de oportunidades. Con todo, los síntomas de crecimiento son más débiles que en otras provincias. Mientras se espera que Castilla y León acabe el año con una media del 3% en su elevación económica, el mismo informe del Banco de Caja España de Inversiones Salamanca y Soria que prevé esa aproximación al PIB regional avisa de que en Soria el porcentaje se quedará en el 2,2%.

Con menos dinero disponible, con ahorros y ajustes, no puede decirse que en este tiempo el ‘olvido institucional’ contra el que claman actores sociales y económicos haya revertido. Siguen bajo los focos prácticamente las mismas de las cuatro cuestiones que se esperaban hace cuatro años, aunque al menos ya se puede viajar a Madrid directamente por autovía. La apertura de los dos tramos pendientes no se ha visto acompañada por kilómetro alguno en la otra gran infraestructura en la que confía Soria para romper su aislamiento. La Autovía del Duero sigue básicamente en los planos. Al menos en 2015 se reanudaron las obras que quedaron paralizadas en la anterior legislatura. No es que haya un gran movimiento de maquinaria, pero se ven labores se ha despejado algún terreno más de los que podían verse hace unos años en dirección a Aranda de Duero. La pega, unas consignaciones insuficientes tanto en 2015 como en 2016, según el juicio de los agentes, y unos plazos de ejecución que si ya eran amplios en su día ahora implican también poner al día las zonas que quedaron abandonadas. En cuanto al recorrido hacia Calatayud, la continuidad para que la A-15 dé sentido a su nombre como Autovía de Navarra, no se han avanzado tramitaciones de ejecución, por más que los proyectos estén acabados. Tampoco se han registrado novedades en cuanto al enlace entre la Autovía del Duero y la A-15 a través de Los Rábanos.

La provincia ha considerado las infraestructuras como un punto estratégico para una economía que aspira a mantener su población y captar nuevos habitantes con la implantación de empresas. En este tiempo, la comparación en el número de firmas ofrece una cifra similar (ligeramente al alza) que en 2011. Hay 5.903 contabilizadas en el directorio correspondiente. Y la cifra de autónomos tampoco se ha movido especialmente: de 8.257 se ha pasado a 8.247. Esta comparación, que aglutina aperturas, cierres y altibajos, muestra un panorama estático.

Otro tanto puede decirse del paro, el gran azote durante la crisis. El punto de partida y el de llegada pueden considerarse similares, en la medida en que según la Encuesta de Población Activa (EPA) la tasa de paro se situó finalizando 2011 y 2015 en algo más del 11%. Fijarse únicamente en estos extremos, jalonados de multitud de preocupaciones familiares, sería olvidar el reflejo del declive del capital humano en Soria. En el camino hay unas 3.500 personas activas menos, gente que trabaja o busca empleo. Se trata de otra consecuencia de la despoblación. En cuanto a ocupados, constan algo menos de 37.800 en la última Encuesta, frente a los 41.000 del mismo periodo de 2011. Estas aproximaciones de la EPA que apuntan a una merma del número de empleados, se ven confirmadas por las afiliaciones a la Seguridad Social. En 2011 rebasaban las 38.000 y ahora se acercan a las 36.400.

Por su parte, el número de apuntados a las oficinas de empleo ha conocido un ligero descenso (algo más de un centenar). Y los contratos registrados han progresado considerablemente en número. En el último dato (noviembre) se contabilizaron 2.327 frente a los 1.664 del mismo periodo de 2011. Esto habla de unas condiciones más precarias. Eso sí, entre los extremos de la legislatura hay algo que no ha cambiado: la temporalidad predomina.

Estímulo para las empresas y captador de habitantes y empleos, en esta legislatura no se ha puesto en marcha el nuevo centro penitenciario de Las Casas. La cuestión sigue estando principalmente en las restricciones para la contratación pública, aunque continúan las obras. Al menos el centro se salvó de una posible paralización y aunque no tiene fecha de entrada en servicio es un valor para el futuro. Otro tanto puede decirse del polígono de Valcorba, ya en materia industrial. La fuerte inversión del Estado en la pasada legislatura no se ha visto compensada por una amplia disposición de suelo. Sin embargo, recientemente se anunciaron acuerdos de la Junta de Compensación para solucionar los flecos pendientes (sobre todo la electrificación) en el área en que el Estado tiene la mayoría. A falta de llegada de nuevas empresas, las exportadoras han elevado sus cifras y la salida de bienes al exterior supera ya en septiembre de 2015 a todo 2011.

Otros proyectos

El descenso de las inversiones estatales (para 2016 se consignan 84 millones; 110 en 2011) tampoco ha favorecido otras actuaciones esperadas. No sólo el final de la modernización del tren entre Soria y Torralba o la construcción de la atascada presa del río Mayor, básica para Tierras Altas, sino bienes también de bienes culturales, de difusión del patrimonio y potencial turístico. Son los casos del Banco de España como Centro Nacional de la Fotografía y del centro de recepción de Numancia. Tras años con una sala de exposiciones, al final la rehabilitación servirá para que la antigua sede del banco central en Soria pase a ser la Subdelegación del Gobierno. Con las celebraciones en 2017 del 2.150 aniversario de la caída de la ciudad celtíbera es posible que al final el centro llegue a edificarse. En su caso, será otro de los temas para la próxima legislatura, igual que la nueva depuradora de la capital, en la que la mediación del Estado será fundamental para lograr unas condiciones de financiación que en la actual legislatura el Consistorio soriano estimó inasumibles.







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