Medio ambiente

La procesionaria se adelanta por las temperaturas suaves y empieza a causar problemas

​Las orugas contienen una sustancia tóxica que puede irritar las mucosas sin necesidad de que haya contacto directo.

V.F.S. Actualizada 19/01/2016 a las 19:26
Procesionaria del pinoLuis Ángel Tejedor

Las larvas conocidas popularmente con el nombre de procesionarias se ha adelantado esta temporada con motivo de las suaves temperaturas registradas, provocando los primeros contratiempos en mascotas y personas.

Este parásito, que en estado de larva se desplaza formando una cadena, lo que le confiere la denominación, cuenta con numerosos pelos que transmiten una sustancia altamente tóxica, lo que puede provocar el fallecimiento en perros e importantes molestias en niños.

Los veterinarios de la provincia ya han comenzado a tratar a algunos de estos animales que se han topado con las orugas en sus paseos diarios. "Hemos tenido temperaturas más suaves de lo habitual, por lo que se ha adelantado el nacimiento de las larvas, que generalmente suele tener lugar en primavera", indicó el veterinario José Luis Serrano.

"Han eclosionado los huevos antes y ya hay larvas, algo que no es normal, pero creo que morirán debido a las bajas temperaturas que se esperan para los próximos días", comentó.

Este cambio climático ha adelantado la presencia de los gusanos en bosques y parques, lo que también facilita la proliferación de pinos menos resistentes a estos animales. "Se trata de un parásito que en su estado adulto es una mariposa nocturna, una polilla, que pone sus huevos en unos nidos realizados con seda en los pinos. Los pinos autóctonos son más resistentes pero hay otros ejemplares, que crecen más rápido y que sufren más el ataque de este parásito. Hay mucha población de ese tipo de pinos, lo que facilita la existencia de la procesionaria", comentó.

"Una vez que eclosionan los huevos, las larvas se entierran para mudar a fase adulta y para ello se desplazan formando una larga línea todas juntas porque las aves son sus depredadores y al formar todas juntas parecen otra especie", explicó, motivo por el cual se denomina procesionaria. Y es precisamente en ese camino en el que mascotas y niños pueden resultar dañados al contacto.
José Luis Serrano

"Los pelos de las larvas contienen una sustancia tóxica. Los perros lo primero que suelen hacer es chupetear a los gusanos y eso les provoca la inflamación de la boca y de la lengua, que puede llegar a necrosarse o afectar a otras partes del organismo si se los come", informó. "Uno de los mayores problemas puede ser que se necrose y se parta la lengua de los perros, impidiéndoles así el beber agua", añadió. Por ello, animó a los dueños de los canes que crean que han podido resultar dañados por la procesionaria a "lavar con agua tibia, sin frotar, la boca del perro y a trasladarlo cuanto antes a un veterinario".

Molestias en humanos

Aunque no tan graves, los humanos también pueden sufrir las molestias transmitidas por estas orugas. A la irritación propia se suman otras en las personas alérgicas a la sustancia tóxica con la que cuentan las procesionarias. "No hay que ser alérgico para notar las molestias causadas por las orugas, ya que si se entra en contacto con la piel esta se irrita y si los pelillos entran en la conjuntiva o en la nariz suele haber inflamación, que es muy molesta", comentó el alergólogo Jonatan Vicente.

"Pero también existe la alergia a la sustancia que transmiten y las personas que la padecen sufren estas molestias pero de una manera más exagerada. Son pacientes que han generado defensas específicas, por lo que el cuerpo cuando detecta la sustancia la ataca juntándose la reacción normal a la alérgica", explicó.

Según Vicente, "no hay muchos casos de alérgicos a la sustancia de estas orugas", aunque consideró que "serán más cuando la gente vaya siendo consciente de que la reacción que están teniendo no es la normal".

El servicio de Alergología de Soria no ha tenido que atender a pacientes con casos extremos de reacciones a las procesionarias. "Lo normal es que haya irritación de piel por contacto o de ojos y nariz por los pelos de la oruga que están en el aire. Pero no hemos atendido a nadie que haya presentado anafilaxis", indicó.

Vicente señaló que "como ocurre con el resto de alergias, las personas que presentan defensas contra algo es porque han estado en contacto anteriormente". "Tienes que tener un primer contacto con la sustancia para que el cuerpo cree las defensas, algo que puede ocurrir en un contacto posterior", señaló.

Para prevenir estas molestias es importante "evitar ir a zonas de pinares en épocas de temperaturas suaves". "Además, no hay que molestar a las orugas cuando se las ve y hay que alejar a los niños para que no tengan contacto con ellas", añadió.

En caso de que sea necesario transitar por zonas de pinos es recomendable llevar botas, pantalones largos y camisetas de manga larga para evitar el contacto directo con las larvas. "También hay que llevar gafas para impedir que entre en contacto con los ojos la sustancia tóxica", recomendó el alergólogo.

Daños a los pinos

Los árboles que albergan las larvas de oruga procesionaria también suelen resultar dañados por su presencia ya que durante esta fase el insecto necesita alimentarse de las acículas de los pinos para crecer. Las larvas, precisa el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), "no llegan a matar el árbol, pero las defoliaciones que producen pueden ser a veces muy aparentes".

El daño más importante lo hacen desde el final del invierno hasta mitad de primavera, cuando las orugas son más grandes y voraces. La defoliación rara vez produce la muerte de los pinos pero los debilita en gran medida, facilitando el ataque posterior de otras plagas. Los pinos pequeños sí pueden secarse.

Evitar la plaga

La Junta de Castilla y León inició recientemente en Burgos y en Aguilar de Campoó (Palencia) las pruebas de una especie de vacuna que se inyecta en los pinos para eliminar la procesionaria en zonas urbanas o muy transitadas por personas. El jefe de la sección de Protección de la Naturaleza del Servicio Territorial de Medio Ambiente en Burgos, José Ignacio Pardo, explicó que la técnica consiste en practicar uno o más agujeros en el tronco de cada pino, en función del perímetro del árbol, e inyectar en él un insecticida que se reparte por todo el ejemplar mediante la savia.

Se trata de un líquido inocuo para el árbol y para las personas y los animales, pero cuando las orugas de procesionaria comen las agujas del pino estas mueren. El nuevo tratamiento puede sustituir a la fumigación realizada con avionetas, que está prohibida por una directiva de la Unión Europea, y a los tratamientos con nebulizadores, que son más peligrosos para las personas y los animales.

El técnico explicó que la aplicación de estos tratamientos será responsabilidad de los propietarios de los pinos, que suelen ser ayuntamientos o particulares, dado que se trata de árboles de zonas urbanas.

Sin embargo, las orugas de procesionaria tienen unos pelillos urticantes que afectan a las personas y los animales, por lo que son animales muy molestos en zonas urbanas de tránsito o en lugares de ocio. De hecho, en la capital burgalesa se están probando los tratamientos en dos zonas muy frecuentadas por paseantes y deportistas en el cinturón verde de la ciudad, en los parques urbanos de Fuentes Blancas y el Castillo.







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