Salud

Vacunar a los niños para protegerlos de enfermedades

Las madres opinan sobre la profilaxis cuando entra en vigor el calendario para este año con la varicela como novedad

Actualizada 18/03/2016 a las 09:57
Un niño siendo vacunadoHA

"¿Que por qué debo vacunar a mis hijos? La respuesta me parece sencilla: porque les protejo de una enfermedad". De esta forma tan espontánea responde Irene C., con una niña de dos años y un bebé de apenas tres meses, y las ideas sobre vacunación "claras". "Creo que debería ser obligatorio porque quienes no vacunan a sus hijos exponen a los demás a enfermedades que ya no eran tan comunes". Una de sus amigas, cuya niña recientemente ha cumplido un año, ha decidido no practicar esta profilaxis porque "cree que alguna vacuna está relacionada con el autismo; dice que a un familiar suyo le pasó, pero yo le comento que desde entonces se ha avanzado mucho y que ahora todo es más seguro, aunque a veces a todos nos entran las dudas".

Para despejar la nube de la incertidumbre, el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) cuenta en su web con una serie de respuestas sobre la vacunación; un espacio en el que se explica, entre otras cuestiones, el porqué de la necesidad de vacunar a los niños en un momento en el que los movimientos antivacunas se están notando un poco más. "Porque las vacunas protegen a los niños de enfermedades peligrosas que pueden tener complicaciones graves o secuelas y provocar incluso la muerte", se explica para añadir, "algunos de estos padecimientos son ahora muy poco frecuentes, pero esto es debido precisamente al mantenimiento de las vacunaciones en toda la población".

El miércoles se publicó en el Bocyl la Orden por la que desde hoy entra en vigor el nuevo calendario vacunal infantil en Castilla y León para este año. La introducción de la varicela es la principal novedad. Será efectiva desde el próximo 1 de abril, de manera que los nacidos a partir del 1 de enero de 2015 recibirán la primera de las dosis previstas cuando cumplan quince meses.
 

Seguridad

"Pondré las vacunas que sean obligatorias en el calendario y las que me recomiende el pediatra porque me parece algo de lógica, y si yo me tengo que vacunar de la tosferina también lo haré; creo que tengo que confiar en los profesionales que saben de estas cosas y que no me dé la neura". Elena será madre este verano por primera vez y, "aunque siempre piensas que tan pequeños pueden tener alguna reacción, creo que lo normal será vacunar a mi hijo porque le evitaré pasar enfermedades". "Además, -continúa-, después de algunos casos que se han dado a conocer en los que los niños han muerto lo tengo más claro todavía".


Conocer la consideración que tiene sobre esta cuestión una persona que no desee vacunar a sus hijos es difícil porque no es un tema del que se suela hablar muy abiertamente; menos para un medio de comunicación. "La sociedad nos estigmatiza y no comprende nuestra postura", asegura la amiga de Irene C. sin querer dar más explicaciones.


El movimiento antivacunas no es un fenómeno ajeno a la provincia. La corriente, surgida a finales de la década de los 90 tras la publicación de una investigación acogida con escepticismo por la comunidad científica, no para de ganar adeptos a pesar de que las recomendaciones de los profesionales de Pediatría se encaminan hacia la inmunización por su "seguridad y eficacia".


En este sentido, desde el CAV-AEP se indica que las vacunas "son medicamentos muy seguros, pues son sometidas a estudios estrictos antes de poder administrarse a la población y siguen siendo vigiladas incluso una vez comercializadas". No obstante, como cualquier fármaco, "pueden producir efectos secundarios que por lo general son muy leves, del tipo de dolor en lugar del pinchazo o un poco de fiebre o incluso un sarpullido, dependiendo siempre de cada vacuna".

"Excepcionalmente", una vacuna "puede desencadenar reacciones graves en personas alérgicas a ese preparado o con otro tipo de circunstancias especiales". Por eso se recomienda su control y administración por profesionales sanitarios y la permanencia en el centro de vacunación durante 15 o 20 minutos tras la vacunación.

El CAV-AEP explica que las vacunaciones deben empezar al momento del nacimiento o a los dos meses, y en su mayor parte se administran dentro de los dos primeros años de vida. Pues "al vacunar a su hijo a tiempo (antes de los dos años), usted le protege de infecciones e impide que contagie a otros en la escuela o guardería". "Los niños menores de cinco años son muy susceptibles a contraer enfermedades porque sus sistemas inmunológicos no han desarrollado, por sí solos, las defensas necesarias para luchar contra las infecciones", puntualiza.
 

Otros cambios

La Orden publicada ayer por la Dirección General de Salud Pública de la Junta de Castilla y León también especifica otras modificaciones en el calendario de vacunaciones sistemáticas de la infancia en la Comunidad.

La vacuna frente a la hepatitis B, en hijos de mujeres portadoras de la enfermedad, se administrará al nacer, tras el primer mes de vida y a los seis meses.

Se mantiene la suspensión transitoria, por los problemas de abastecimiento existentes a nivel mundial, de la dosis a los seis años de la vacuna dTPa (difteria, tétanos y tosferina acelular) para los nacidos a partir del primero de enero de 2010, recuperándose esta pauta en cuanto lo permita la disponibilidad de esta vacuna, la misma que se está administrando a las embarazadas frente a la tosferina, para lo que la Junta realizará campañas específicas de recaptación en las cohortes de población no vacunadas.

La niñas nacidas en 2004 y 2005 recibirán este año la vacuna frente al virus del papiloma humano tras la modificación de su pauta vacunal a dos dosis ya en vigor.

Por último, el calendario también incluye la desaparición de algunas pautas con las que la Consejería de Sanidad completaba anteriores cambios en las vacunaciones sistemáticas de la infancia en Castilla y León: la referida a la vacuna triple vírica, para los niños mayores de tres años nacidos en 2010 y que no hubieran recibido la segunda dosis; asimismo está la dosis de refuerzo en la adolescencia de la vacuna meningocócica C conjugada, que se aplicaba a los que, habiendo nacido en 2002 y que cumplen 14 años en 2016, no la habían recibido a los 12 años.

Porque la vacunación es una apuesta de la Administración sanitaria. Como dijo la doctora Tamames, jefa del Servicio de Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad, en el marco del Aula SEDAP celebrada recientemente en Soria: "La prevención es un herramienta potentísima para contribuir a la sostenibilidad de los servicios sanitarios públicos. Y dentro de las diferentes actividades, la vacunación es la herramienta de prevención más sencilla a nuestro alcance".







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