Frío

Cada grado que baja de los menos 6 crece el riesgo de morir un 4,3%

Según un estudio. De 2000 a 2009, se estiman 27 muertes por olas de frío en Soria

S. I. Belled Actualizada 29/03/2016 a las 11:21
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Una imagen del Instituto de Salud Carlos III, nevado.

Un estudio realizado por investigadores de la Escuela Nacional del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) de Madrid ha concluido que por cada grado que baja de -6ºC en la provincia, temperatura media sobre la que se considera que Soria se encuentra en una ola de frío, "aumenta el riesgo de muerte un 4,3%", explica Julio Díaz, jefe de área de la entidad y miembro del equipo de trabajo.

El informe, titulado ‘Umbrales de definición de ola de frío e impacto sobre la mortalidad en España’, demuestra, a partir de un modelo matemático y de la estadística, que la mortalidad diaria atribuible a las olas de frío en el país es superior a la de las olas de calor. Los investigadores se basan para el cálculo en los datos de fallecidos por causas naturales recopilados en todas las poblaciones de más de 10.000 habitantes -en el caso de Soria, solo supera esta cifra la capital- y los registros de temperaturas recogidos entre 2000 y 2009 en las capitales provinciales.

En este sentido, y tras el estudio previo, los investigadores han considerado que en Soria "se produce una ola de frío cuando la temperatura alcanza los -6 grados de media diaria", una situación que se dio en el periodo estudiado durante 93 días.

No obstante, Díaz aclara que el concepto de ‘ola de frío’ que se ha considerado -establecido en base al clima de cada provincia- difiere del utilizado por los meteorólogos, ya que estos aplican la definición a una serie de al menos tres días de temperaturas anormalmente bajas, mientras que en este caso se toma referencia una jornada por debajo de ese umbral térmico, denominado "de disparo", establecido para cada provincia.

Así, "considerando la mortalidad como una variable dependiente y la temperatura como independiente", además del hecho de que "el efecto por frío puede retrasarse hasta 14 días", el estudio concluye que durante esos 93 días de ola de frío -9,3 cada año- la mortalidad media diaria en Soria es de 0,3, lo que suponen 2,7 muertes al año.

Así mismo, en base a los riesgos atribuibles a la mortalidad por causas naturales por cada grado Celsius en el que se supera la temperatura umbral (-6), el estudio establece que aumentan las muertes un 4’3%. Un riesgo que, como en el conjunto estatal, se incrementaría en el caso de las causas circulatorias y algo más en cuanto a la muerte por motivos respiratorios.
 

La adaptabilidad, la clave

No obstante, el porcentaje de riesgo soriano de fallecimientos relacionados con descensos térmicos acusados difiere de la media, que en España queda en un 11,5%. Esa incidencia alcanza el 28,7% de incremento en la mortalidad por cada grado que baja de los 2 de media en Castellón o el 27,7% de afección en Málaga cuando desciende de los 4 grados.

La diferencia entre dichos porcentajes -cuyos valores más altos coinciden con zonas más cálidas y los más bajos con zonas más frías- reside, como explica Díaz, en que "en las zonas de clima frío la población está más acostumbrada a las bajas temperaturas y también la casas y los equipamientos públicos están mejor preparados para esta eventualidad". En este sentido, detalla, "no es lo mismo una ola de frío en Málaga, donde en algunas casas ni hay calefacción, que en Soria, donde hasta las barras de los bares la tienen".

Como detalla el estudio, parte de la etiología del exceso de mortalidad observada tras días excepcionalmente fríos se sabe que es de naturaleza infecciosa (...) favorecida por el mismo descenso de las temperaturas". Concretamente la gripe es el principal agente infeccioso que se asocia a la mortalidad invernal "estimándose que la infección por el virus de la gripe ocasiona cada año en todo el mundo 250.000-500.000 defunciones", aunque su impacto real es difícil de valorar. En cualquier caso, el estudio concluye que la exposición al frío "es un factor desencadenante de ciertas enfermedades y puede contribuir al agravamiento de las enfermedades crónicas preexistentes".

El objetivo principal, según Díaz, era "demostrar algo que ya sabíamos, que la mortalidad por olas de frío es mayor a las de calor" a pesar de que la incidencia de las bajas temperaturas es menos analizada, "lo cual puede ser debido a que nunca se ha dado un fenómeno de salud pública tan memorable como la ola de calor del año 2003 que azotó Europa".

Durante los diez años de análisis (2000-2009) se han producido en toda España 13.000 muertes relacionadas con olas de calor en 4.373 días y cerca de 10.500 en 3.006 con las olas de frío. Estos resultados indican que cada día con ola de frío la mortalidad media aumenta en 3,5 personas, mientras que cuando hay ola de calor el incremento de la mortalidad es, de media, de tres personas.
Una relación que se repite en Soria, donde en ese periodo no se produjo ninguna muerte en 53 días de ola de calor, mientras que fueron 27 los fallecidos en 93 días de frío intenso.

En último término, los investigadores apuntan que mientras ante las olas de calor las Administraciones se movilizan y aplican medidas para prevenir problemas de salud e incluso muertes derivadas de la subida de los termómetros, no existe un protocolo similar ante las olas de frío.







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