Brigadas de incendios

Los especialistas de la BRIF sienten desamparo y denuncian dos despidos

​Uno hace referencia a un operario que sufrió un accidente mientras trabajaba en 2007 al caérsele un árbol que le provocó la fractura de una vértebra cervical.

Actualizada 04/05/2016 a las 20:08
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La BRIF de Lubia en plena acción durante el incendio en Barcebalejo.Mariano Castejón

Con la campaña de verano a la vuelta de la esquina, los operarios de las Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales, (BRIF) de Lubia vuelven a hacer público el "desamparo" al que se sienten sometidos al depender de la empresa Tragsa, que gestiona el servicio, pero pertenece al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Y como ejemplo ponen los despidos de dos compañeros, ejecutados en la base de Soria la semana pasada.

Uno relativo a un empleado que sufrió un accidente laboral hace seis años, ocasionándole una fractura de la vértebra cervical C-5. Desde entonces se ha visto incapacitado para el desarrollo de las funciones propias del trabajo. Y el otro a un brigadista que tuvo un siniestro mientras practicaba deporte en su tiempo libre en el 2012, "el cual le provocó una rotura en la meseta tibial". Ambos se han visto obligados a dejar el trabajo "sin que ni la empresa ni el ministerio les hayan buscado una segunda actividad en un trabajo que sí pudieran asumir", lamentan fuentes de la plantilla. En consecuencia, "les han dejado en la calle" en una actitud que consideran "completamente injusta". "Más sangrante" es si cabe la situación del que sufrió el percance mientras trabajaba y desde entonces se ha visto incapacitado para desarrollar las tareas propias de extinción y prevención. "Ha sufrido un verdadero infierno sin que Tragsa, el ministerio o la justicia le hayan atendido como merece. No es que no quiera trabajar, es que no puede por un accidente laboral", agregan estas fuentes.

En estas circunstancias, los empleados recuerdan que un año después, el conflicto laboral permanece abierto. La última reunión, en diciembre, volvió a servir para comprobar el gran distanciamiento entre las partes. Los operarios, aglutinados en la asociación nacional AT-BRIF, estiman que estos dos despidos justifican una vez más sus tres reivindicaciones. Fundamentalmente la puesta en marcha de una segunda actividad a la que puedan acogerse quienes por cuestiones de edad, achaques, enfermedades o lesiones crónicas no puedan ejercer "un trabajo tan puramente físico" y "se ven abocados a verse en la calle después de haber dado todo por este trabajo tan vocacional".

También piden una categoría profesional "en las que se nos reconozca el trabajo que realizamos, los riesgos a los que estamos expuestos, así como enfermedades profesionales propias de nuestra actividad". Algo "que sí se está produciendo en algunas comunidades pero que a nosotros el ministerio y Tragsa nos niegan". Asimismo, exigen mejorar las condiciones laborales y salariales.

La AT-BRIF detalla en un comunicado que el referido compañero, "realizando las tareas propias de su profesión, sufrió un accidente". Un tronco se desplomó en su cabeza ocasionándole una fractura de la vértebra cervical C-5. "Aquí comenzó su calvario de seis años". Tras el siniestro, el operario "acudió a la mutua y mediante una prueba de rayos X, vieron que sufría una fractura cervical". Posteriormente, "el especialista médico ordenó la realización de un TAC en el que comprobaron la gravedad de la lesión. Deciden operarle de inmediato". Tras la intervención, "y sin rehabilitación de ningún tipo, vuelve a reincorporarse a su vida normal", intentando "poco a poco" sobreponerse al dolor con la premisa de coger de nuevo la dinámica laboral. "Estuvo así varios meses intentando recuperar su vida. Finalmente, con el inicio de la campaña de extinción, tuvo que abandonar; ya que la vuelta al trabajo provocó sendas hernias discales de las que tuvo que ser operado posteriormente". Un "auténtico calvario" que "todavía a día de hoy no se sabe cuándo acabará" pues el recurso presentado por el INSS ante el Tribunal Superior de Castilla y León "ha revocado la sentencia que le otorgaba al compañero el mínimo de justicia y dignidad que le corresponde mediante la incapacidad laboral". Su causa tampoco ha sido admitida a trámite por el Tribunal Supremo. Tras dos años "sin percibir ninguna cantidad económica" y mantenido en parte gracias a la aportación económica de sus compañeros de Lubia, dejó de formar parte de la empresa la semana pasada. En cuanto al otro trabajador, los médicos le recomendaron no volver a trabajar "ya que recaería progresivamente e iría a peor". "Hace unos días fue también despedido y ahora se encuentra a la espera de un juicio que le reconozca la incapacidad laboral".







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