Dietas y nutrición

"Si abandonamos la dieta mediterránea nos exponemos a un aumento de las enfermedades crónicas y el cáncer"

El estudio Predimed, coordinado por el doctor Estruch, ha demostrado que un 'menú' tradicional reduce hasta un 30% el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares.

Milagros Hervada Actualizada 08/08/2016 a las 19:19
Ramón Estruch es médico consultor del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de BarcelonaCedida

En la dieta diaria nos jugamos mucho. Para empezar, la prevención contra enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la hipertensión o el cáncer, además de la obesidad. El estudio Predimed, de Prevención con Dieta Mediterránea, coordinado por el doctor Ramón Estruch, ha evidenciado que la dieta mediterránea tradicional reduce en un 30% el riesgo de infarto o accidente vascular cerebral. Sin embargo, estamos perdiendo este buen hábito de alimentación, como señala el coordinador nacional del Estudio Predimed y miembro del Comité Directivo de CIBER sobre Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición del Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Buscando lo cómodo nos alejamos de lo saludable. Estruch, médico consultor senior del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona y profesor Asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, trabaja actualmente en un estudio sobre los países del paralelo 40 y los alimentos mediterráneos, porque, señala, se trata más de un patrón de alimentación ligado a la zona del hemisferio que al propio mar Mediterráneo. El experto, que ha colaborado activamente con grupos de investigación estadounidenses, finlandeses, franceses, ingleses e italianos..., ha sido elegido por la Fundación Científica Caja Rural para clausurar el ‘Soria Saludable 2016’.

El consumo de una dieta mediterránea contribuye a mantener un vida saludable, pero ¿hasta qué punto ayuda a prevenir enfermedades?
El mantenimiento de una vida saludable conlleva una prevención de las enfermedades crónicas más frecuentes, como son las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. En el estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) hemos podido demostrar con el máximo rigor científico que el seguimiento de una dieta mediterránea tradicional reduce en un 30% el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular (infarto de miocardio, accidente vascular cerebral o muerte de causa cardiovascular). También hemos demostrado una reducción de un 40% en el riesgo de sufrir un cáncer de mama, lógicamente en las mujeres. Este efecto protector es similar al que se puede conseguir con algunos fármacos, como por ejemplo las estatinas en la prevención de la enfermedad cardiovascular, pero sin los efectos adversos que muchas veces producen estos fármacos.

¿Cuál es la base científica de esta prevención? Quiero decir, qué nutrientes contribuyen a prevenir el cáncer o a retrasar el parkinson…

La clave de la dieta mediterránea es todo el patrón de alimentación. No puede atribuirse su efecto a ningún nutriente en concreto. No obstante, sí que hay algunos alimentos clave como el aceite de oliva, los cereales (integrales), la fruta, la verdura, legumbres, frutos secos y el vino que deberían consumirse a diario o con alta frecuencia y en el caso del vino, siempre con moderación y con las comidas. El pescado debería consumirse tres o cuatro veces por semana, y la carne dos o tres veces por semana y preferentemente carne blanca (pollo, pavo o conejo) y menos carne roja. En el caso de las enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de alzheimer o el parkinson, en el estudio Predimed hemos observado cuatro alimentos clave en su prevención, el aceite de oliva, los frutos secos (nueces), el vino tinto y el café (aunque este último no puede considerarse como un alimento mediterráneo).

¿Cómo se llevan a cabo estos estudios que permiten llegar a conclusiones tan relevantes?
El grado de una recomendación depende de la categoría científica del estudio o estudios de los que se ha obtenido. Los estudios de cohortes (grupos de población) sólo permiten obtener conclusiones con un grado de evidencia científica intermedio. Los estudios aleatorizados de intervención nutricional son los que permiten obtener conclusiones con el mayor grado de evidencia y por lo tanto los más fiables. El estudio Predimed se diseñó como un estudio aleatorizado de intervención nutricional en el que se estudiaron variables ‘muy duras’ como infarto de miocardio, accidente vascular cerebral o muerte cardiovascular. De ahí que sus conclusiones hayan adquirido tanta relevancia.


Tras el estudio ‘Prevención con Dieta Mediterránea’, trabajaba en un segundo análisis, esta vez de manera internacional, sobre el Paralelo 40, ¿en qué fase se encuentra, ya se puede hablar de conclusiones?
Con el estudio Predimed hemos aprendido de las bondades de la dieta mediterránea, pero también hemos podido comprobar que se trata de un patrón de alimentación más ligado a la zona del hemisferio en el que vivimos, alrededor del paralelo 40, que al propio mar Mediterráneo. Ello explica que también se pueda hallar buenos vinos en California o que se estén plantando olivos en China. Pero si nos vamos al paralelo 40, hallamos Chile, Argentina, Sudáfrica y Australia, países en los que se cultiva también el vino y el olivo, dos de los principales alimentos de la dieta ‘mediterránea’. Ahora estamos en la fase de recoger toda la información disponible sobre los estudios realizados en estos países con dieta mediterránea y alimentos mediterráneos, para posteriormente realizar un estudio similar al Predimed en todos estos países.

¿La preocupación actual por la dieta tiene más que ver con el aspecto físico que con preservar la salud?
De todo hay, pero realmente a los gobiernos les interesa más preservar la salud de sus habitantes, de ahí el interés que ha despertado el estudio Predimed en muchos gobiernos y sociedades científicas.

¿Qué hacen los gobiernos para fomentar una dieta saludable?
Los gobiernos van actualizando las directrices sobre alimentación saludable de forma periódica. Actualmente las directrices nutricionales del Departamento de Agricultura del Gobierno de los Estados Unidos de América (USDA) ha incluido a la dieta mediterránea como uno de los patrones dietéticos más saludables.

¿El español en concreto?
El Gobierno español, por ejemplo, a través de la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) ha desarrollado la estrategia NAOS (Nutrición, Actividad física y Prevención de la Obesidad), que desarrolla acciones para fomentar hábitos de vida saludables a la población, con campañas dirigidas especialmente a los niños, los jóvenes y los grupos de población más desfavorecidos. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, por su parte, promueve talleres de dieta mediterránea para alumnos de primaria y secundaria de colegios e institutos de 10 provincias españolas dentro de una campaña que han denominado ‘Mediterraneamos’. No obstante, quedaría mucho por hacer en la educación y formación de los adultos y personas de la tercera edad, que parecen olvidados en este tipo de acciones.

Según se deriva del estudio que publicó en la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology, seguir una dieta mediterránea rica en grasas vegetales no implica un aumento significativo de peso en comparación con una dieta pobre en grasas, ¿por qué ocurre así, si lo que toda la vida nos han dicho es que la grasa engorda?
La clave está en que no todos los tipos de grasa tienen el mismo efecto. Ahora sabemos que el consumo alto de grasa ‘saturada’ conlleva un aumento del riesgo cardiovascular y también aumenta la grasa, especialmente la grasa visceral. En cambio, la grasa monoinsaturada (la del aceite de oliva) o poliinsaturada (la de los frutos secos), tiene efectos diferentes, protege frente a la enfermedad cardiovascular y no produce cambios en los parámetros de adiposidad, siempre que se consuman con moderación y dentro de un estilo de vida saludable como es el mediterráneo.

Poniéndonos en negativo, ¿a qué riesgos nos exponemos si abandonamos la dieta mediterránea, con un consumo cada vez mayor de alimentos precocinados o comida de la denominada basura?
Nos exponemos a un aumento de las principales enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedad cardiovascular) y del cáncer.

¿Estamos abandonando la dieta mediterránea? ¿Por el ritmo de vida, desconocimiento, la tentación de los azúcares y la sal de alimentos preparados…?
Estamos perdiendo la dieta mediterránea porque el estilo de vida que estamos adoptando nos lleva a una cultura de la inmediatez y la facilidad. En el momento actual, cogemos lo que tenemos más a mano, más fácil y más barato y ello nos lleva a la comida basura. La dieta mediterránea, la de nuestros padres y abuelos, exige una cierta dedicación, planificación y tiempo, y como cuesta, no lo hacemos y vamos perdiendo la dieta mediterránea y nuestra salud.

¿Qué alimentos nunca deben faltar en la dieta? Porque se presentan muchos como alimentos estrellas, ¿más por modas, como quizá la quinoa, los aguacates…?
La dieta mediterránea tradicional, que hemos descrito anteriormente, no está reñida con la incorporación de nuevos productos saludables como el café, el té y más recientemente la quinoa o algunos frutos tropicales. Pero la base de la alimentación debería seguir siendo la dieta mediterránea.

¿Y de qué debemos prescindir para luchar contras las enfermedades?
Las comidas preparadas que suelen ser muy ricas en sal, las comidas con grasas saturadas, la bollería industrial, los refrescos azucarados…

Provincias como Soria mantienen una mayor fidelidad a la dieta mediterránea por su tradición alimentaria, ¿a ello podemos atribuir su longevidad, con numerosos centenarios?
Soria es un modelo para todos de cómo pueden cambiarse realmente los hábitos alimentarios de una población, hecho que para muchos les parece imposible. Ello se ha acompañado de cambios en algunos determinantes de la salud como la incidencia de enfermedades cardiovasculares o de algunos tipos de cáncer. No obstante, sólo podemos hablar técnicamente de ‘asociación’ y ‘no de causalidad’ porque no se ha hecho un estudio diseñado para este fin. De todos modos, dejando aparte las consideraciones científicas, pueden estar orgullosos de lo que han conseguido.

Soria ha sabido ir cambiando sus hábitos alimentarios aprovechando lo mejor de su dieta, ¿es cuestión de concienciación y de ‘machaqueo’ como ha hecho el doctor Juan Manuel Ruiz Liso?
De Soria no puedo hablar con propiedad, ya que sólo conozco los trabajos del doctor Ruiz Liso.

Los riesgos de las dietas milagro son conocidos, o al menos difundidos, pero aun así siguen proliferando, ¿cuáles son los riesgos más graves?
Son dietas que pueden seguirse un espacio corto de tiempo. La cultura de la inmediatez nos lleva a este tipo de dietas. Debemos planificar a medio y largo plazo, porque nos va la salud en ello.

El verano es propicio para los desajustes alimenticios, más alcohol, comidas fuera de casa, operación biquini… ¿qué consecuencias conlleva?
El verano no tiene porqué llevar desequilibrios. Debemos ser conscientes de lo que comemos y del estilo de vida y aprovechar el verano para hacer más ejercicio y comer más sano.

¿La crisis económica ha incidido en la dieta española?
La crisis económica ha incidido en los hábitos alimentarios de muchos españoles y en estos momentos la Fundación de la Dieta Mediterránea está realizando un estudio para poder conocer el alcance del efecto.







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