Medio Ambiente

Certifican la "buena salud" del embalse un año después de la muerte de 66.272 carpas

Junta y CHD achacaron el episodio a una acumulación de factores ecológicos, pero aún no se conoce la causa exacta.

Actualizada 05/09/2016 a las 11:00
Carpas en el pantanoMariano Castejón

"El pantano goza de buena salud". Pescadores de la provincia confirman que el embalse de La Cuerda del Pozo se ha recuperado tras el episodio en el que hace un año murieron 66.272 carpas, el equivalente a 110 toneladas. Ocurrió, concretamente, entre el 29 de agosto y el 15 de septiembre. Jesús Aldea, miembro del Campano Soriano, asegura que la mortandad, achacada por la Junta y la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) a una acumulación de "factores ecológicos", "no se nota". Lo importante es que "no ha vuelto a ocurrir" y que "no se ha visto ningún pez muerto" en la orilla.

Al parecer, no obstante, se estarían pescando "en menor cantidad" y tendrían un menor tamaño. La especie "sigue presente en embalse". Aunque el recuento oficial no supera los 67.000 ejemplares, él cree que el dato real superaría los 100.000, ya que muchos se hundirían en las profundidades. "Se estima que hay una población de entre un millón y un millón y medio de carpas", apuntó. Se da la circunstancia de que entre julio y agosto de 2015 ocurrieron cosas "muy extrañas", según Aldea. Los operativos de extinción de incendios tuvieron que recoger agua para sofocar las llamas de Barcebalejo, algo que pudo alterar a los animales. Además, la temperatura del agua cayó drásticamente tras una fuerte tormenta de pedrisco. "Bajaría de 20 grados a seis, fue muy brusco", reconoció.

El episodio afectó únicamente "a los más desarrollados", a los "mejores reproductores", motivo por el que muchos apuntaron al Herpesvirus koi y a una viremia primaveral como posibles causas. Superada la crisis, tanto "luciopercas como carpas están sanas". "Parece como si no hubiera pasado nada", admitió. Ahora, el principal problema es el siluro, cada vez más presente, y su avance.

Tras lo ocurrido, la Junta envió muestras a la Universidad de Zaragoza, entre otros centros especializados, pero nadie supo dar con la causa exacta. Se confirmó, no obstante, que no obedecía a un proceso infeccioso (otra de las hipótesis), ya que las analíticas dieron negativo. "Fue mucha gente la que investigó", recordó Aldea.

La Consejería de Agricultura y Ganadería se comprometió a realizar "visitas de seguimiento a la zona" para asegurar un diagnóstico "oficial, rápido y certero" en caso de darse "cualquier otro suceso de estas características". Se trata de una promesa que, de acuerdo con los agentes medioambientales, sí se ha cumplido. "Ha habido, y no pocas", confirmó uno de ellos. Al igual que Aldea, recordó que el suceso afectó a "carpas de una determinada medida y edad". Aunque "no ha vuelto a haber mortandad", tampoco existe "un análisis concluyente".

La Junta aseguró que encargaría "un trabajo de investigación al respecto" para profundizar en "algunas de las hipótesis que se plantean". Este periódico ha tratado de conocer el resultado, pero no ha recibido respuesta. Las últimas informaciones apuntan a "un virus mutágeno" o a una "interacción de las cianobacterias existentes en el pantano". El colectivo "ha estado pendiente" ante posibles síntomas. "Son visitas rutinarias. Se comprueba si hay alguna mortandad de peces alrededor del pantano porque acudían a morir a la orilla", añadió. A priori, la Confederación también habría actuado "en el interior".

El hecho de que los efectos del episodio apenas se perciben un año después se debería, precisamente, a que afectó a "un rango determinado" y no alteró la capacidad de reproducción de ejemplares jóvenes. Muchos, pese a todo, lamentan que la información siga siendo "poca y mala". Por este motivo, exigen a la Junta "que siga investigando" hasta dar con el porqué. Aunque lo que sucedió "ya no tiene vuelta de hoja", profundizar ayudaría a "anticiparse" a episodios futuros y a atajar el problema en fases "tempranas".

Pescadores y agentes recuerdan que, tras varios días in crescendo, la retirada de ejemplares muertos alcanzó su punto álgido el 4 de septiembre, día en que se capturaron 9.451 (2.700 en la zona de Herreros, 3.971 en Pinar Grande y 2.780 en los alrededores de Vinuesa). Tanto estos como el resto de ejemplares fueron enterrados "en fosas de más de dos metros de profundidad ejecutadas mediante retroexcavadoras en lugares alejados de núcleos habitados o cursos de agua que pudieran servir de abastecimiento" a la población.

"Cada vez hay más siluros"

Aldea confirma que "cada vez hay más siluros". "Tenemos muchísimos en el embalse y en Los Rábanos", aseguró. Él mismo pudo corroborarlo semanas atrás junto a sus hijos. "Pesqué uno en presencia de los guardas para dar credibilidad al asunto", añadió. El ejemplar medía unos 80 centímetros.

La intención sigue siendo dar un nuevo "repaso" entre septiembre y octubre, la época en que más come. "Veremos cuántos podemos capturar", expuso. La colaboración con la Delegación Territorial de la Junta permitirá utilizar técnicas habitualmente no autorizadas como la pesca desde pato.







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