Medio Ambiente

La mayoría de las aves que llegan muertas al CRAS de Burgos salen de parques eólicos

En 2016 entraron 478 animales desde Soria, de los que unos 60 estaban vivos.

Actualizada 19/01/2017 a las 12:25
Unos molinos giran en la zona de OncalaMariano Castejón

"Son más porque hay una obligatoriedad de hacer un seguimiento", avisan desde el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de Burgos, al que pertenece la provincia de Soria. Con ello, "cerca de un 90% del total de aves que llegaron muertas" el año pasado provenían de los parques eólicos sorianos. Poco menos de 400. La mayoría "buitres leonados".

Son los más grandes y pesados, por eso es "más ‘normal’" que con las corrientes de aire estas aves terminen chocando con las aspas de las torres eólicas, explican en el centro de recuperación. "Las corrientes que usan los molinos para producir energía son las mismas que aprovechan los buitres para volar", completa Carlos González, portavoz de la asociación ecologista ASDEN. Ello, unido a la ubicación de alguna de estas instalaciones -en zonas altas donde vive esta especie- y a un efecto de succión, hace que "cuando las aves vuelan cerca de las aspas terminen siendo golpeadas". Y añade: "También es cierto que los buitres son los que más se ven, pero hay muchas aves más pequeñas que son golpeadas y que cuando hacen el seguimiento no aparecen". Lo confirman en Burgos: "Son los más grandes de la zona y es más fácil encontrarlos". Además, puede que antes de que puedan ser recogidas por los técnicos encargados, los pájaros sean devorados por otros animales, como zorros o los propios buitres. "Tampoco pasan todos los días", añade González. La cuenta, entonces, sería "presuntamente mucho más elevada", según ASDEN.

Los parques eólicos, por su parte, "cumplen con la legalidad vigente en materia de impacto ambiental y realizan el seguimiento adecuado", asegura Javier Gracia, presidente de la Asociación de Promotores Eólicos de Castilla y León (Apecyl). Además, para su puesta en marcha es necesaria esa declaración de impacto ambiental y, "si una vez en funcionamiento se observa una mortandad elevada o cualquier tipo de problema", están "obligados a tomar las medidas necesarias".

Esos informes ambientales, critican desde ASDEN, "a veces se devalúan" en pos de la rentabilidad del parque y lamentan que no puedan "llegar a un equilibrio". Por ejemplo, para colocar las instalaciones en un territorio "más bajo", ya que las zonas de montaña son sus predilectas. También lejos de las Zonas de Especial Protección de las Aves (ZEPA).

Muerte por traumatismo

En cuanto al seguimiento de los parques eólicos, este se realiza por firmas especializadas en consultoría ambiental y en colaboración con los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León. Y a las aves que se recogen -esas poco menos de 400 que llegaron el año pasado al CRAS de Burgos- se les realiza una autopsia, con el fin de detallar la causa de la muerte. "Puede ser por las aspas o por algún tipo de veneno" al ingerir a su vez un animal envenenado, explica González. No obstante, la mayoría de las recogidas muere "de un traumatismo o golpe", según las fuentes consultadas en el CRAS de Burgos.

Cuestionado acerca de una posible solución a esta mortandad, Carlos González apuesta por "la creación de comederos para los buitres lejos de los parques". Asegura que la prohibición de depositar animales muertos en el campo "creó un problema y los buitres -carroñeros- se buscan la vida como pueden".

Casi 60 animales vivos

Durante 2016, de los 478 animales procedentes de Soria y atendidos en el CRAS de Burgos, "más o menos un 90%" fueron aves. Un porcentaje similar a la cantidad que llegan muertos. "Vivos este año fueron unos 58", relatan desde el centro de recuperación.

Dependiendo de la época del año, llegan animales más o menos adultos. "En primavera y verano son más jóvenes", explican en el CRAS de Burgos, donde no es extraño que lleven ejemplares ‘rescatados’ por personas que "piensan que están abandonados".

En la actualidad cuentan en sus instalaciones con un águila real a la espera de ser liberada de nuevo en Soria. "Lo ideal es que los animales puedan recuperarse completamente y que sean devueltos a sus lugares de origen", explican en el centro de recuperación. No obstante, las lesiones que presente el animal o incluso su naturaleza pueden hacer que ese fin sea imposible. Es el ejemplo de un grupo de tortugas de tierra que ‘encontró’ una vecina en Soria y que se enviarán en breve a Cataluña, a un centro especializado en reptiles. Lo mismo podrá ocurrir con Duerita, la nutria tiroteada en Soria la semana pasada, que ciega de un ojo es posible que no pueda ser devuelta al río Duero.




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